La carta de Gloria

Hola querida,

El climaterio asomó la cabeza y el alma en mi vida, de manera natural, como quien no quiere la cosa. De la misma manera que durante la adolescencia aparecía el cabello graso, los granos de acné, la rabia desbordada o la risa desenfrenada.

Sacó la cabeza, quizás de una manera más sutil. Todo el mundo habla de la adolescencia y está en el imaginario de nuestra sociedad. No es así con el climaterio. Afortunadamente, he estado en contacto con grupos de mujeres en los que podíamos compartir danzas e historias, y así, tejiendo una red humana y también aumentada con lo que podemos recibir de las redes sociales gracias a la tecnología, he podido tener acceso a la información y el conocimiento de lo que significa el climaterio en nuestras vidas.

Seguro que todavía podría hacer mucha más inmersión. Quizás por eso me ha apetecido escribir esta carta. Todo lo que podemos compartir, nos hace crecer. La historia de una, resuena en muchas otras.

Lo que siento es que el climaterio me pide poner atención. Dar espacio. Tiempo interno de cuidado, de escucha. Me pide quitarme capas, para poder mirarme desnuda con todo lo que soy. Con los cambios que se van gestando poco a poco. Y abrazarlos.

A veces me lleva a profundidades y sombras, de las que parece que me cuesta salir. Estados emocionales intensos. De nuevo, aflora una rabia que no quiere más que ser escuchada y expresada. Bien expresada, aportando firmeza y dignidad. Aquí y ahora, mirando hacia adelante. Reafirmandome, reconstruyéndome. Dándome voz. Ya basta, ya basta de callar cosas o de no querer afrontar conflictos. Ya basta de ceder. Ya basta del papel de mujer buena. Mejor mujer encarnada, con poder propio. Que me doy yo misma. Siento que es un paso hacia adelante. Siguiendo el camino de la vida, que siempre avanza, así es.

Del mismo modo, todavía celebro las menstruaciones que me vienen, ahora ya con algún desajuste, que me indican que ya se están yendo. Y siento que tendrá que ser como un duelo, cuando ya no menstrúe más, por esa sangre que simboliza todos estos años de ovulación y ciclicidad. Estoy en transformación. El fin de la sangre menstrual puede representar el inicio de una nueva etapa, hacia la cual ya tengo la puerta abierta y me estoy acercando. Paso a paso. Evolucionando. Atención: evolucionando.

Y la valentía que siento que puede surgir es amarme con todos los cambios que vayan llegando.

Creciendo y madurando. Agradeciendo lo que me rodea, con la convicción de que cada paso, y quizá cada piedra, una vez transitada, es un aprendizaje que me va llevando más arriba en mi montaña de la vida.

Other blog articles