La carta de Susana

Buenos días,

Te paso a relatar una parte de mis vivencias y sensaciones que he experimentado al aparecer la menopausia en mi vida.

Un día, me levanté triste, con una angustia diferente, era como una losa que me apretaba el pecho.

Era un día de sol, yo no tenía problemas nuevos, estaba pasando una etapa vital feliz. Es decir, no había ningún obstáculo que justificara este malestar.

Este episodio duró dos días, desapareció de repente.

Volvió al cabo de una semana y, a partir de ese momento, se convirtió en una constante en mi cotidianidad.

Días después, en una reunión profesional, comencé a sudar, las gotas resbalaban por las mejillas, la frente, toda la cara… el corazón se me disparó.

He empezado a tomar ansiolíticos.

Una sensación de miedo, agotamiento y sorpresa aparecieron para no irse.

Hacía meses que había sufrido metrorragias a consecuencia de una anemia persistente, terminé en quirófano donde me practicaron una histerectomía parcial, me quedé sin útero y sin el mioma que causaba las hemorragias.

Me sentía enferma y muy cansada.

Mientras tanto, yo trabajaba todo el día.

Vivía con mis hijos, estudiantes,

No tenía ninguna ayuda económica.

Tienes que saber que tengo dos hijos, frutos de dos relaciones diferentes, y que los padres no han colaborado en la manutención correspondiente.

A todo este panorama hay que añadir que poco a poco he continuado con una larga lista de trastornos: sudores nocturnos, irritabilidad, problemas de memoria, hormigueos en las piernas al dormir, caída del cabello, ojos secos…

Sin diagnóstico, nadie me había hablado del CLIMATERIO.

Ahora, espero poder ayudar a mujeres en esta situación, y que no pasen por ese camino difícil, ni por la soledad y desinformación que yo sufrí durante ese tiempo.

Gracias.

Other blog articles