La carta de Monica

Querida hermana,

Con la perspectiva que me da el tiempo que hace que el Climaterio me acompaña, hoy puedo decir que fue una bendición que viniese a buscarme tan pronto.

No tenía noticia de que pudiese visitarme antes de mis 40 veranos, pero así lo hizo.

A pesar de que me resultó complicado hacerle un sitio en mi vida —en realidad, permitir que se instalara— y manejar la relación que restablecí con la testosterona, este nuevo entendimiento me está aportando una sorprendente sabiduría.

Honro la presencia del climaterio, de la menopausia, como un proceso vivo y presente, para nada como una ausencia del ciclo anterior.

Aunque la conocí a trompicones, en soledad y entre feroces silencios que me empeñé en romper en distintos entornos, y me costaba digerir la exagerada intensidad emocional, los sofocos, el dolor articular y la brusca masculinidad; acogerla como merecía fue dándose, poco a poco, al mirar con perspectiva.

Ahora puedo decir que compartir las vivencias de este proceso con otras mujeres, y con los hombres que han mostrado interés, está teniendo el efecto balsámico y amoroso que tanto necesitaba desde hace años.

Me parece un objetivo esencial facilitar información sobre este proceso de cambio para poder convivir con él con afecto, salud y armonía.

Me siento agradecida por seguir transitándolo, por ahora, con conciencia colectiva y disfrutando de nuevas facetas de la vida con colores y texturas que no conocía.

Llena, rica, lekker.

Mònica Illanas

*Lekker significa rico, sabroso y nutritivo en holandés.

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